Orchest Técnico · para macOS · a la venta el 7 de septiembre de 2026

Un supervisor
para todo lo que
dejaste corriendo.

Orchest vive dentro de tu Mac. Sigue tus procesos, tus repositorios, tu agenda y tu plata, y habla una sola vez: cuando hace falta. Sonata, la que razona, corre en tu máquina — con el wifi apagado funciona igual.

macOS 14 o superior · Apple Silicon · los modelos se bajan una vez y se quedan

Orchest habló por voz 14:23
El build lleva once minutos corriendo. Le habías dicho que me pusiera a mirar a partir de los diez.
Avisame cuando termine Dejá de mirarlo Ahora no

Se lo pediste hablando: «avisame si el build se pasa de diez minutos». No configuraste nada, y esos once minutos los contó mirando la tabla de procesos de tu propia máquina.

01 La jerarquía

Capital no es el producto.
Los Vigías tampoco.

Orchest es la capa que las orquesta. Cada capacidad usa la misma memoria, la misma voz y el mismo criterio para decidir si te interrumpe — por eso tu plata sabe de tu agenda, y tu agenda sabe de lo que dejaste compilando.

La diferencia no es filosófica. Si Capital fuera el producto, lo próximo sería un gráfico de gastos. Siendo una capacidad, lo próximo es que Orchest use lo que sabe de tu plata para decidir mejor cuándo hablarte.

02 Las capacidades

Ocho cosas que sabe hacer. Ninguna es el producto.

01 El Taller
La primera puerta del panel, y la que más se usa. Pegás el volcado de una reunión o de tu cabeza, y la mesa lo reparte en cuatro lugares fijos: Pasos, Materiales, Esperas y Fechas. Los lugares son de la mesa, no de lo que le pongas encima. Y lee tus repositorios de git localmente — sin token, sin servidor, sin subir nada. Anda
02 Los Vigías
Le apuntás a algo —un proceso de tu máquina, una página, un número que te importa— y te avisa cuando cambia de verdad. Lo mismo se dice una vez: solo un cambio le vuelve a abrir la boca. Anda
03 Calendario y pendientes
Lo que tiene fecha vive donde viven las fechas. Le hablás como a una persona —«pasá lo del dentista para el viernes»— sin saber nombres exactos ni tocar una lista. Si conectás Google Calendar, sigue siendo tu calendario: Orchest es lo que pasa encima. Anda
04 Capital
El libro de plata. Anotás gastos hablando, incluido el efectivo, que es justo lo que ninguna app conectada al banco puede ver. Preguntás si te alcanza antes de comprar. Sobres para separar, préstamos, y un cierre semanal que dice en qué se fue. Anda
05 La Memoria
Frases sobre vos que se acumulan, se fortalecen cuando se repiten y se desvanecen si nadie las vuelve a mencionar. Cada una guarda de dónde salió, y en el grafo toda línea trae la frase que la explica. Lo que no se puede justificar, no se dibuja. Anda
06 El Pulso
La forma real de tu semana, aprendida mirando: a qué hora arrancás, cuándo aflojás, cuándo no hay nadie. No es una pantalla — es una de las cosas que decide si Orchest habla. Su regla es que la ignorancia nunca produce silencio: mientras no tenga evidencia, todo queda como estaba. Anda
07 Los Ciclos
Lo que se repite en tu vida, con su período medido y su evidencia dicha: «cada 15 días, medido en 3 vueltas». No es una regla que escribiste; son repeticiones observadas. Anda
08 Deshacer
Entendió mal y cerró algo que no era. Lo decís y vuelve. Un asistente que actúa rápido necesita marcha atrás, y por eso está en esta lista y no en una nota al pie. Anda

El detalle de cada una, con las doce salas del panel y lo que hace cada pantalla, está en la documentación.

03 Sin conexión

Apagá el wifi.
Seguí hablando.

Tu voz se transcribe en tu Mac. Sonata razona en tu Mac. La respuesta sale por el parlante de tu Mac. En un avión contesta igual que en tu escritorio, y no porque tenga un modo especial: es el único modo que tiene.

Orchest sin conexión

Elegí qué le decís:

Acá arriba no hay micrófono ni modelo: es una simulación de lo que pasa en tu máquina. Lo que no es simulación son las tres respuestas — salen de habilidades que existen, y ninguna necesita internet.

0
bytes que salen de tu Mac sin que vos conectes algo a propósito. Medido de punta a punta.
~3 s
de soltar la tecla a la respuesta hablada, en la máquina de quien lo escribe.
3,1 GB
pesa la Sonata de fábrica. Hay una más chica y una más grande: se baja una vez y el tamaño se dice antes.
0,5 GB
pesa el oído de fábrica. Hay dos más precisos, y también se bajan una sola vez.

04 La parte difícil

Hablar es fácil.
Callarse es el producto.

Cualquier programa te manda una notificación en cuanto algo cambia de estado. Eso no es ayuda. Orchest mira el reloj antes de abrir la boca, y mira si estás disponible antes de hablar. Esto es lo que pasó entre las 14:12 y las 14:23 del ejemplo de arriba.

14:12
El build arranca. Orchest lo ve en la tabla de procesos de tu propia máquina — no sale a ninguna parte a averiguarlo.
14:12 → 22
Espera. Diez minutos sin decir nada, porque un build lento todavía no es un build roto.
14:23
Cruza el umbral y todavía no habla: primero mira si estás en una reunión, si estás en una sesión de foco, y si el Pulso dice que esta hora es tuya.
14:23
Recién ahí habla. Y si a las 14:28 el build sigue corriendo, se calla: lo mismo se dice una vez.

Nada se guarda sin que confirmes

Lo que Orchest deduce solo no se guarda: aparece como una propuesta con su evidencia contada al lado —«lo vi en 4 movimientos tuyos»— y recién se vuelve memoria si decís que es cierto. Si decís que no, no se vuelve a preguntar.

Y no confirma nada sin haberlo guardado

El espejo de la regla anterior, y nació de un defecto real: decía «listo, lo anoté» y recién después intentaba guardarlo. Hoy guarda primero y habla después.

05 El Taller

Una mesa con cuatro lugares fijos.

Un banco de trabajo tiene la morsa, el estante y el cajón de tornillos estén llenos o vacíos, y esa estructura fija es lo que lo vuelve un banco y no una tabla lisa. La mesa del Taller es igual: cuatro lugares, siempre los mismos, aunque tres estén vacíos.

Pasos
Algo que hay que hacer.
Materiales
Algo con lo que ya contás. Es también la pila: donde cae lo que todavía no se ubicó, así no hace falta inventar un quinto lugar.
Esperas
Algo que depende de otro.
Fechas
Algo que tiene un cuándo.

Los lugares no los inventa Sonata por obra. Deducir la estructura del material es otro oficio, y en ese Orchest perdería: los que leen documentos los leen de verdad. Acá cada cosa sale del texto que escribiste vos, y eso se verifica contando — más de la mitad de las palabras con contenido tienen que estar en lo que vos pusiste. Lo que no cierra entra entero y sin tocar.

06 Dentro de tu Mac

No hay un servidor donde estén tus cosas.

No es una postura: es que no existe. No hay una cuenta ajena con tus tareas, tu voz ni tus conversaciones, porque Orchest nunca las transmite a ninguna parte.

Vive en tu disco

Todo lo tuyo está en una carpeta que podés abrir, copiar y borrar:

  • ~/.orchest/data/orchest.db — tus pendientes, tu plata, tus vigías, tus obras
  • ~/.orchest/data/memory.db — lo que aprendió de vos
  • ~/.orchest/mesh/ — el estado de los Vigías
  • ~/.orchest/logs/ — el registro del programa

Sale solo si vos lo conectás

Hoy hay una conexión externa, y es opcional:

  • Google Calendar. El permiso que pide es calendar.events.owned: eventos, y solo en tus propios calendarios. Nunca en los que otra persona compartió con vos.
  • Ese permiso se guarda en tu máquina y se borra en el momento en que desconectás el calendario.

Hasta el 23 de agosto de 2026 Orchest podía razonar contra un proveedor en la nube, redactando los nombres antes de salir. Esa puerta se cerró y se sacó del código. Hoy no hay modo híbrido ni asistencia remota: no queda a quién mandarle nada.

07 Las tres puertas

Una tecla, una barra y doce salas.

La voz
Mantenés Option derecho y hablás. No hay ventana que buscar ni pestaña que encontrar, y funciona desde cualquier programa que tengas adelante.
La barra
⌘K y escribís. Hace lo mismo que la voz — y sabe en qué sala estás, así que «¿qué debería planear el jueves?» parado en el Calendario se entiende sin que le expliques de qué hablás.
El panel
Donde mirás y donde tocás. Se abre desde el ícono de la barra de menús; Orchest no deja una ventana dando vueltas.

08 Lo que viene

Esto todavía no está.

No es lo que descargás hoy. Está acá porque es hacia dónde va, y porque una hoja de ruta que se lee como si ya existiera es una mentira con buen diseño.

Orchest en tu celular
Capturar por voz en la calle y encontrarlo en el Mac al llegar. La app existe y compila; todavía no se encendió en un teléfono de verdad, así que no se vende. Más adelante
Equipo
Que tu laptop y tu escritorio se encuentren solos en la red de tu casa y compartan contexto, sin servidor en el medio. El código existe y viene apagado de fábrica: su lugar es el producto para empresas, no este. Más adelante
Orchest Estudiante
Le das el PDF del programa de una materia y el semestre se arma solo. Está construido y guardado aparte, a propósito: Técnico sale primero. Más adelante
Windows y Linux
Hoy Orchest es solo para Mac, y el modelo corre sobre el motor de Apple para su propio chip. Llevarlo a otro sistema es una obra entera, no una casilla. Sin fecha

09 Descargar

Instalalo un lunes.

Orchest Técnico sale el 7 de septiembre de 2026. Hasta ese día hay una versión de prueba: la misma app, firmada y sellada por Apple, con todo lo que dice esta página andando.

macOS 14 o superior · Apple Silicon · dejá 6 GB libres después de bajar los modelos · pide dos permisos: micrófono y accesibilidad

Elegí qué modelos bajás →  Sonata y el oído vienen en tres tamaños cada uno. Entre 3,0 y 9,1 GB, según cuánta precisión quieras pagar en disco.

Tu cuenta

La cuenta es la llave de la descarga y no guarda nada de tu Orchest: tu correo vive en el servicio que autentica, y tus tareas, tu voz y tus conversaciones nunca salen de tu máquina.

Qué pasa después de bajarlo

1
Abrís el disco y arrastrás Orchest a Aplicaciones. No hace falta clic derecho: la app está firmada y sellada por Apple.
2
Le das micrófono y accesibilidad. Los dos diálogos salen casi juntos al primer arranque.
3
Orchest te ofrece bajar los modelos, con el tamaño escrito. Hasta que decís que sí, no se baja nada.
4
Mantenés Option derecho y hablás.

Los cuatro pasos, en detalle →