Arquitectura · qué hay adentro
El camino de una frase, de la tecla al parlante.
Orchest son tres piezas que corren en tu Mac y nada más. No hay un servidor nuestro en el medio, no hay cola de mensajes, no hay telemetría. Esto es lo que pasa entre que apretás la tecla y que sale la respuesta.
01 Un turno
Siete pasos, todos adentro.
El turno completo tarda unos tres segundos en una Mac con Apple Silicon. De esos tres segundos, el trabajo propio de Orchest —armar el contexto, elegir la herramienta, guardar— son 12 milisegundos, medidos sobre doce turnos por el camino real. Todo lo demás es el modelo leyendo y escribiendo.
02 Las piezas
Tres programas, un solo disco.
03 Sonata
Cuatro mil millones de parámetros, en tu máquina.
Sonata es un modelo de lenguaje de 4 mil millones de parámetros, cuantizado a 4 bits, corriendo sobre MLX — el motor de Apple para el chip de tu Mac. Ocupa 3,1 GB en disco y se baja una sola vez.
El ajuste que elige el proveedor de razonamiento hoy tiene un solo valor posible: local. La opción de razonar contra un proveedor en la nube existía hasta el 23 de agosto de 2026 y se sacó del código. No es un interruptor apagado — es una puerta que ya no está.
04 El catálogo
Cuarenta y ocho herramientas, y un techo de palabras.
Antes de decidir qué hacer, Sonata lee la lista de todo lo que sabe hacer. Cuántas palabras tiene esa lista le cuesta precisión, y el costo lo pagan habilidades que nadie tocó.
Está medido. El 11 de agosto de 2026 se reescribieron cinco descripciones un poco más largas: el catálogo creció un 8,4 % y el acierto cayó de 76–79 % a 72–74 %. Los fallos nuevos aparecieron en el Pulso, en Capital y en la Cuenta — habilidades que esas cinco descripciones ni rozaban. Es supresión global, no competencia entre vecinas.
Por eso el catálogo tiene tres techos —el total, una descripción sola, y el parecido entre dos cualesquiera— y una prueba que los sostiene. La regla es que bajan o se quedan: una herramienta nueva se paga recortando prosa de otra, nunca subiendo el número.
El tercer techo contesta antes de gastar veinte minutos de medición la pregunta «¿a quién se le parece?». Las tres herramientas de los Vigías entraron sin costarle acierto a nadie porque no se parecían a nada; otra entró y su hermana perdió dos de sus tres casos buenos.
05 Lo que hace solo
Cada sesenta segundos mira, y casi siempre se calla.
El programa de fondo revisa tu situación una vez por minuto y decide si vale la pena hablar. Casi siempre la respuesta es no, y eso es a propósito.
Habla solo si todas estas son ciertas a la vez: hay algo urgente, no estás en clase ni en una reunión, no estás en una sesión de foco, el Pulso no dice que esta hora es tuya, y no dijo lo mismo antes. Cualquiera de esas que falle, se calla — y callarse no se anuncia: el silencio es silencio.
Qué mira sin salir a internet
La tabla de procesos de tu propia máquina, tus repositorios de git, tu base local, el disco, y la hora. Un Vigía sobre un programa devuelve minutos, y con eso solo cubre «avisame si se demora» y «avisame cuando termine».
El patrón que escribís nunca se ejecuta
Cuando le decís a un Vigía que mire un proceso, ese texto se compara como texto contra la salida del sistema. No se ejecuta jamás, y hay una prueba dedicada a defender eso.